¿Por qué se cuelgan los jamones ibéricos?

Publicado por: Tamara Martín En: Jamón En: Friday, April 20, 2018 Comentario: 0 Hit: 523

COLGAR JAMONES

 

 ¿Por qué se cuelgan los jamones ibéricos?

 

Es común entrar en cualquier charcutería, tienda o bar de España y encontrarte con los jamones o paletas colgadas. Pues bien, hoy día se sabe que así su conservación y su proceso de maduración es mejor.

 

 

Razones para colgar hoy en día los jamones

 

En las bodegas y secaderos, cuando llega su proceso de secado y maduración, la colocación vertical de la pata del jamón hace que sude la pieza y así toda grasa se va deslizando poco a poco hasta la punta. Por ello se ponen a las patas de los jamones las llamadas “chorreras o paraguas”, que son los plásticos en forma de paraguas, que podemos ver alguna vez, que recogen toda la grasa que va soltando el jamón ibérico.

 

Por este motivo, el jamón mantiene todas sus propiedades como son el aroma, olor y el sabor, eliminando el exceso de grasa. De este modo conseguiremos que la pata de jamón se ventilen con más facilidad y gradualmente iremos eliminando también la humedad que la propia pieza lleva.

 

Nunca hay que olvidar que nuestros maestros del jamón recomiendan conservar el jamón en lugares frescos y bien ventilados para seguir alcanzando siempre el sabor deseado en cada bocado.

En tradición del Gourmet lo hacemos de esta forma para que cuando llegue a tu plato esté en las mejores condiciones de calidad y sea exquisito al paladar. No te olvides de pasar por nuestra tienda para comprar jamón ibérico de bellota en Madrid o de forma online en nuestra página web.

 

Razones históricas

 

 

La razón por la que se cuelgan los jamones no viene de ahora sino que tiene sus raíces históricas.

Nos remontamos a los siglos X al XIV, en la Península Ibérica, donde no existía aún los Estados de España y Portugal, que convivían los cristianos y los judíos. Era época de continuas persecuciones a la población judía y tras la expulsión de éstos, los cristianos y los judíos que se quedaron en territorio peninsular, para que no les persiguiera la Inquisición optaron por colgar jamones en sus casas y así evitar la persecución.

 

Muchos establecimientos también hicieron la misma práctica colgando jamones y embutidos para dejar claro que quien no consumiese jamón no era bien recibido.

 

Hoy en día, todo es diferente, simplemente es para la mejor conservación de la pata del jamón ibérico.

 

 

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